19 diciembre, 2025
(Faro Noticias/19 de diciembre 2025) En un estado donde casi la mitad de las tlaxcaltecas tiene un ingreso laboral inferior al costo de la canasta básica y poco más de un tercio de las que quieren trabajar no pueden porque no encuentran oportunidades, sin duda que el caso de “progreso” de Sarita es admirable, pero sobre todo envidiable: de no tener ni siquiera lavadora, hoy ya tiene una, también cocina integral, cama king size…¡y hasta casa y auto nuevo!
La clave del éxito de Sarita fue que, gracias a los sabios consejos de su patrona, comenzó a soñar en grande…y lo que veía imposible, inalcanzable, se hizo realidad.
Eso sí, no se sabe cuántos años de su vida laboral Sarita tuvo que trabajar con denuedo, ahorrar y esperar para ver cumplido su sueño y tener todo lo que hoy es presumido no por ella, sino por su patrona.
Tampoco se conoce si su salario es digno, si en su trabajo le dan prestaciones y seguridad social, si tiene ahorro para el retiro o si tiene vacaciones. Esos datos su patrona los guarda con mucho celo. ¿Acaso será porque no cumple la ley? Es pregunta.
Sin aclarar esas dudas, la potentada empleadora presumió así la historia de éxito de su trabajadora doméstica:
Un día cualquiera de un año cualquiera, la acaudalada —nacida entre pañales de seda, merced a su linaje y a una fortuna amasada al amparo del poder político, que no sabe de penurias— preguntó a su empleada qué hacía después de cumplir con su jornada laboral, luego de quién sabe cuántas horas.
“Ah, pues voy a lavar”, fue la respuesta.
“Ah, bueno, pero (la ropa) la echas a la lavadora”, le dijo la patrona que, por cierto, a su alrededor tiene a un ejército de personas que le hacen todo para que ella no se moleste en nada.
“No, yo no tengo lavadora. Eso es para ricos”, replicó Sarita.
Entonces comenzó la prédica de consejos de superación personal, muy al estilo del inefable Carlos Cuauhtémoc Sánchez: “a ver, nunca te hagas esas ideas, porque tú, todos los días trabajas, y trabajas mucho, y mereces tener una lavadora en casa para ayudarte a las labores después de que vienes a trabajar a mi casa. Entonces, si tú quieres tu lavadora, empieza por algo”.
“Ve a ver cuál es la lavadora que quieres y piensa que la vas a tener; claro, no te va a llegar del cielo, pero vamos a empezar. Vas a empezar a abonar y vas a ver que la vas a tener”, se sinceró la patrona quien, en otra ocasión, confesó que ella le prestó dinero a Sarita para que diera el enganche y pudiera comprar ese aparato electrodoméstico.
“Hoy, Sarita no nada más tiene una lavadora: se hizo su cocina integral, su king size, revocó su casa, se compró una casa nueva y hoy tiene coche nuevo. Y eso es por el trabajo, por las ganas, porque todos los días hay que salir con la mejor energía para ser alguien en la vida”, dijo a voz en cuello la patrona ante cientos de jóvenes beneficiarios del gobierno con una laptop.
LA REALIDAD
Pero frente a la realidad diaria, el caso de éxito de Sarita es uno entre mil porque no todas las mujeres que se dedican al trabajo doméstico cuentan con una posibilidad de progreso y, en todo caso, no están tan bien pagadas y tampoco tienen una patrona tan “magnánima”.
Sin que se sepa a cuánto ascienden las percepciones que obtiene Sarita, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), en Tlaxcala el sueldo para personas trabajadoras domésticas en este año es de 303.07 pesos diarios.

Un documento sobre información laboral en Tlaxcala, elaborado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), revela que, a la fecha, suman 23 mil 003 personas dedicadas al empleo doméstico, de las cuales 21 mil 968 ganan el equivalente a un salario mínimo y las restantes mil 035 perciben más de uno.
Los datos más recientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) revelan que un total de 669 personas están afiliadas al programa de trabajadoras y trabajadores del hogar en Tlaxcala: 339 son mujeres y 330 son hombres.
Esa información evidencia los altos niveles de informalidad que persisten en ese sector. Según datos del Inegi, hasta agosto de este año, a nivel nacional entre 70 y 71 % de las personas dedicadas a esas labores laboraban sin contrato ni prestaciones laborales.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en la actualidad ninguna de las 32 entidades de la República ofrece condiciones óptimas para que las mujeres desarrollen su trayectoria laboral, y muy pocos estados tienen los entornos adecuados para que más de ellas entren, permanezcan y crezcan en la economía remunerada.
En el estudio titulado “Estados con lupa de género 2025”, ese centro de investigación en política pública reveló que 45.4 % de las mujeres tlaxcaltecas se encuentran en pobreza laboral porque tienen ingresos inferiores al costo de la canasta básica.
Pero no solo eso: a diferencia de Sarita, apenas 17.5 % de las mujeres en el estado son dueñas o copropietarias legales de una vivienda.
Otros datos reveladores del IMCO evidencian que 26.1 % de las tlaxcaltecas de 15 años y más, no perciben ingresos monetarios directos; mientras que apenas 8.9 % son emprendedoras en la formalidad y 69.5 % están ocupadas en actividades no agropecuarias, pero en el sector informal.
Por si fuera poco, en el estado hay 30.2 % de trabajadoras potenciales desocupadas, subocupadas o disponibles, pero no están activas en la economía, pese a que 44.5 % mayores de 18 años de edad tienen estudios al menos del nivel medio superior.
Todos esos datos evidencian que, en efecto, el progreso de Sarita es admirable y envidiable. Ella es afortunada: no todas las mujeres tlaxcaltecas tienen una patrona como la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, quien recomendó “nunca dejen de soñar en grande; nunca piensen que no es posible. Siempre es posible todo”.