6 julio, 2026
(Fabián Robles/6 de julio 2026) Aunque uno de los aspectos menos estudiados del fenómeno de la trata de personas con fines de explotación sexual en Tlaxcala es sobre las ganancias de este lucrativo negocio, un estudio del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) calculó que “los grupos de Tenancingo” que operan en Estados Unidos obtendrían entre 36.5 y 100 millones de dólares anuales por esa actividad ilícita.
“(Los padrotes) solamente aceptan pagos en efectivo y no recurren a mecanismos sofisticados de lavado de dinero. Las ganancias las envían a México con personas, generalmente de Tlaxcala, que llegan a Nueva York en vuelos en viernes y regresan en lunes”, es quizá una de las conclusiones más inverosímiles del reporte titulado “Lavado de dinero en la trata de personas. Desafíos para su atención”, publicado en agosto de 2022.
La detención en noviembre de 2019 de seis integrantes de la banda de Los Romero —juzgados en Nueva York— permitió conocer información importante de otra forma en que enviaban sus ganancias a México: hacían que las víctimas mandaran vía electrónica parte de ese dinero a familiares y socios de los mismos tratantes.
De acuerdo con el testimonio de un exfuncionario —identificado como Mario Flores, quien fue entrevistado para esa investigación— “el manejo de las ganancias y la reinversión que se realiza en la propia red de trata, también se caracteriza por su bajo perfil”.
En ese documento se incluyó el llamado “Estudio de caso: Tlaxcala ¿la caja negra más conocida?”, en el que se afirma que, “en general, los tratantes invierten las ganancias de la explotación sexual en bienes raíces, principalmente casas y terrenos en sus propias comunidades y no suelen comprar inmuebles en zonas residenciales o invertir en negocios con un alto grado de desarrollo”.
La participación de mujeres familiares de los proxenetas en ese esquema cobra relevancia porque son ellas quienes realizan la compra de los bienes en los que se “invierte el dinero que emana de la trata sexual. De esta manera, es por medio de las madres o hermanas de los tratantes que se adquieren vehículos o inmuebles”.
Otro campo importante de inversión de las ganancias obtenidas por los proxenetas “es el transporte público de pasajeros, principalmente camiones y/o microbuses”, aseguró el Observatorio Nacional Ciudadano.
Un ejemplo relacionado con este último dato fue corroborado tras una revisión al “Cuarto acuerdo por el que se cancelan concesiones del servicio de transporte público en las modalidades de taxi y colectivo otorgadas por el Ejecutivo estatal”, publicado el 6 de marzo de 2026 en un número extraordinario del Periódico Oficial del gobierno de Tlaxcala.
En la lista de 71 concesiones canceladas definitivamente por la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT) aparece el nombre de un tratante de Tenancingo, integrante de una familia dedicada durante años a ese delito, motivo por el cual varias personas que conforman ese clan purgan condena en una cárcel de Nueva York.
La SMyT revisó el Padrón Estatal de Concesiones y detectó un grupo de personas “cuyas placas se encuentran depositadas lo que deriva en la no prestación del servicio; además, con adeudos en el pago de refrendo anual acumulados de periodos mayores a cinco años, incumpliendo con obligaciones indispensables para la vigencia de sus concesiones”.
El tratante que perdió esos derechos obtuvo la concesión de transporte colectivo en Tlaxcala en el año 1998. En 2006, al igual que uno de sus hermanos, fue sentenciado por un Tribunal Federal en Brooklyn a 50 años de cárcel cada quien, en tanto que a uno de sus cómplices le impusieron una pena de 25 años, después de sus declaraciones de culpabilidad. Los dos consanguíneos saldrán de prisión hasta 2056.
ENAMORAMIENTO, SELLO DISTINTIVO
Para el antropólogo Oscar Montiel la captación de víctimas de trata mediante el enamoramiento “se ha convertido en el sello distintivo del tráfico de mujeres con fines de trata sexual en el estado (y) tiene un origen comunitario, radicado en prácticas sociales que ayudaron a la normalización y potencialización de estos actos como negocio criminal”.
El Centro de Derechos Humanos Fray Julián Garcés ha identificado que, al menos en 16 entidades de la República mexicana, los tratantes tlaxcaltecas suelen enganchar a niñas y mujeres con mayor frecuencia (Sonora, Morelos, Michoacán, Nuevo León, Hidalgo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Sinaloa, Veracruz, Jalisco, Tabasco, Tlaxcala, Ciudad de México, Puebla y San Luis Potosí), además de tres países centroamericanos (Guatemala, Honduras y El Salvador).
En virtud de que la movilidad es uno de los principios de acción de la trata, las víctimas de los padrotes tlaxcaltecas son explotadas sexualmente en por lo menos 14 entidades y en siete importantes ciudades de Estados Unidos: Michoacán, Ciudad de México, Tlaxcala, Baja California, Puebla, Chiapas, Sonora, Tamaulipas, Tabasco, Morelos, Veracruz, Campeche, San Luis Potosí, Oaxaca, Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Houston, Atlanta, Charleston y Miami.
Se ha detectado, además, que los tratantes son oriundos, principalmente, del sur del estado, de municipios como Tenancingo, San Pablo del Monte, Papalotla de Xicoténcatl y Teolocholco, específicamente la comunidad de Acxotla del Monte, entre otros.
De acuerdo con la especialista en este tema Vanessa Bouché, cuando el destino de las víctimas de explotación sexual es Estados Unidos los tratantes tlaxcaltecas operan un esquema de complicidad con propietarios de burdeles conocido como el “Modelo Tenancingo”, una estructura en la que cada padrote controla entre cinco y diez mujeres a las que explota.
La misma investigadora ha documentado que, por ejemplo, en Nueva York se promueven los burdeles mediante tarjetas repartidas en las calles, particularmente entre trabajadores centroamericanos indocumentados quienes, por cada 15 minutos de encuentro sexual, llegan a pagar entre 20 y 35 dólares.
Como muestra de la impunidad que prevalece en el combate a este delito, Bouché ha documentado que, mientras que en México se abre prácticamente un caso por individuo detenido y procesado, en Estados Unidos se han juzgado 862 casos entre 2000 y 2015 con un total de dos mil 096 acusados, aunque no todos son de Tlaxcala.