24 agosto, 2026
(Fabián Robles/24 de agosto 2026) Con el hombre fallecido el sábado 22 en la Huamantlada, las últimas 26 ediciones de esta capea han cobrado la vida de 13 personas por lesiones causadas por un toro de lidia, según registros del médico José Antonio Zamora Lomelí quien, desde hace más de un cuarto de siglo, se ha especializado en atender heridos por cornadas, tanto en este tipo de festejos populares como de profesionales del toreo.
En entrevista exclusiva, el galeno —originario de este pueblo mágico y premiado en el XXV Congreso Internacional de Cirugía Taurina, celebrado en Sevilla, España, en octubre de 2024— refirió que, junto a un equipo de profesionales de la medicina, hicieron todo lo posible por salvar la vida de Juan Manuel N., quien finalmente dejó de existir en el quirófano debido a una grave cornada en el pulmón izquierdo.
Señaló que uno de los seis lesionados por heridas provocadas por alguno de los 21 bureles que se soltaron el sábado en 17 calles de Huamantla, llegó al Hospital del IMSS Bienestar con tres cornadas y un fuerte golpe en la cabeza.
Con relación a la estadunidense que también resultó herida, el doctor Zamora Lomelí aclaró que la joven no sufrió ninguna cornada en el rostro, pero sí una de dos trayectorias, en lo que se conoce como el Triángulo de Scarpa, que es por donde pasan venas, arterias y nervios grandes e importantes de la anatomía del ser humano.
Por eso, no tiene duda al afirmar que, en este tipo de eventos con reses bravas, “la imprudencia es la que mata o la que causa las lesiones como tal”.
— Doctor José Antonio Zamora Lomelí, ¿cómo le fue de Huamantlada? Sabemos que, de acuerdo con datos oficiales, hubo nueve personas lesionadas. Desafortunadamente, uno más perdió la vida.
— Uno de los primeros pacientes llegó en muy malas condiciones y desafortunadamente falleció.
— Tengo entendido que tuvo una lesión muy severa a la altura del pulmón del lado izquierdo…
— Fue un paciente que llegó bajo maniobras de reanimación cardiopulmonar e ingresó directamente en Código Rojo a la sala de trauma-choque y, de acuerdo a protocolos, hicimos una toracotomía de emergencia para dar masaje al corazón a cielo abierto, como le llamamos, para tratar de contener el sangrado. Estuvimos batallando una cantidad considerable de tiempo, le hicimos transfusiones de sangre, y seguimos todos los protocolos que se tenían que sacarlo adelante, pero la lesión que tenía no era compatible con la vida, una lesión bastante extensa.
— De acuerdo con algunos videos que están circulando en redes sociales, vi que esta persona llevaba un puntazo también a la altura del hombro…
— Al parecer, ese fue el orificio de entrada y penetró hasta dentro de la cavidad torácica, causando muy graves destrozos en todos los vasos sanguíneos del pulmón.
— Le pregunto lo del puntazo a la altura del hombro porque en principio es lo que yo vi, pero no fue así. Usted me dice que fue ahí el momento de la cornada.
— No, no fue un puntazo. Las peores cornadas suceden en fracciones de segundo. A veces no lo aprecias así de rápido, pero cuando ves ya hay una cornada impresionante, (el cuerno del toro) entra y sale así, rapidísimo. Mi sentido pésame para los familiares, les enviamos un fuerte abrazo y que tengan la seguridad de que hicimos todo lo posible para poderlo salvar.
— A usted, doctor, ¿cuántos pacientes le tocó atender?
— Tuve la oportunidad de atender a este paciente y pasamos a otros dos a cirugía, entre ellos una paciente de origen americano con una cornada en la región del Triángulo de Scarpa, en la región femoral, afortunadamente sin lesiones vasculares mayores. Una chica muy agradable que habla un perfecto español y ya hizo el compromiso con nosotros de que va a volver dentro de dos años a la Huamantlada.
— Entonces esta joven de origen estadounidense ¿sufrió una cornada o dos cornadas? porque vi que también ella sangraba de la cara…
— No, no fue cornada en la cara. Fue una heridita en la cara por la misma contusión al momento de la caída.
— Y entonces la cornada fue en el Triángulo de Scarpa…
— Sí, fue abajo, en la pierna, pero afortunadamente sin ninguna lesión vascular importante.
— ¿Ella se encuentra estable, doctor?
— Sí, estable. Habla un perfecto español y (después de la intervención) ya estaba cotorreando con nosotros y le decíamos que la esperáramos aquí dentro de un año, pero ella dice que no, hasta dentro de dos años. Ella viene como en una de estas misiones humanitarias o algo así, y tiene un conocido que vive aquí en (la colonia) Los Pilares (municipio de Huamantla), la invitó y al calor de la fiesta se animó.

— De los pacientes que atendieron en el Hospital IMSS Bienestar de Huamantla, ¿cuántos fueron por herida de toro?
— Seis como tal.
— ¿En qué parte del cuerpo fueron las cornadas?
— El principal paciente fue con una lesión torácica de mucha gravedad; la mayoría, con lesiones en extremidades. Un paciente que tuvo algo inverosímil: tres cornadas, dos en una pierna, otra cornada en otra pierna y todavía al momento de caer sufrió una lesión muy importante en la cabeza. Fue muy raro que un paciente tenga cuatro lesiones en un solo evento.
— ¿Es el mismo que sufrió traumatismo craneoencefálico y fractura de cráneo?
— No, eso es otro paciente que aparte del traumatismo craneoencefálico tuvo una lesión en el glúteo, pero lo más delicado, lo más grave que se le tenía que atender, fue la lesión del traumatismo. Este paciente ya llegó al hospital intubado. Un reconocimiento a la gente que lo haya hecho. Tal vez fue en la Cruz Roja donde aplicaron los protocolos de manejo avanzado y ya llegó el paciente con manejo de cuidados neurológicos.
— Doctor Zamora, de acuerdo con lo que dijo el secretario de Salud, fue una Huamantlada accidentada porque no se había visto en cinco años tal número de lesionados, pero también por las heridas que sufrieron…
— Pero también fue uno de los eventos que estuvo mucho más organizado. Cada vez se organiza mejor y, afortunadamente, gracias a esa organización podemos hablar de que los pacientes se encuentran lo más estables posible.
— En los casos de las personas lesionadas por cornada, ¿hubo de varias trayectorias o en los casos de los que usted me comenta solo fue de una sola trayectoria?
— Todas las cornadas son de varias trayectorias, por eso se tienen que explorar en el hospital. En el caso de esta chica americana tuvo una cornada con dos trayectorias. Todas las cornadas se tienen que explorar por un cirujano y si la trayectoria involucra a un órgano importante, hay que pasar ese paciente a quirófano definitivamente. El doctor (Jorge) Uribe (especialista taurino en traumatología y ortopedia) nos ha enseñado que la cirugía taurina es la cirugía de las trayectorias y no tenemos que dejar pasar ninguna de las posibles trayectorias.
— En el caso del hombre que sufrió las tres cornadas, ¿de cuántas trayectorias fueron, doctor? ¿Fueron grandes?
— Sí, por supuesto. Son desgarros músculo faciales y de piel bastante considerables. Si sumáramos todas las heridas, yo creo que juntaríamos una cornada de más de un metro.
— Doctor Zamora, usted ha documentado así, de manera muy puntual, durante más de un cuarto de siglo que le ha tocado atender pacientes, uno a uno de los casos. Tengo entendido que ya tenía una cantidad importante de años que no se registraba una persona fallecida por lesión provocada por un toro.
— Sabemos que cuando hay toro, hay peligro. Y quien se involucra con un toro, ya sea un matador profesional o sea en una capea, el toro no conoce si está en una plaza de primera, de segunda o en la calle. El toro es un animal instintivo que busca imponer su autoridad esté donde esté. Obviamente hay gente que se echa sus alcoholes y todo, pero tampoco es gente que llegue cayéndose de borracha. Yo creo que aquí la principal situación que se tendría que reconsiderar es la imprudencia. La imprudencia es lo que mata o lo que causa las lesiones como tal.
— De acuerdo con sus registros, con lo que ocurrió en esta edición, ya estaríamos hablando de 11 o 12 víctimas mortales…
— Trece, hasta ahorita trece ya en 26 años.
— Por lo que usted refirió y también el doctor Rigoberto Zamudio, secretario de Salud, se contó, como siempre, con equipo especializado, con gente que ya tiene experiencia en tratar a este tipo de pacientes…
— Sí, y me siento muy orgulloso de que me hayan podido invitar al Hospital General de Huamantla, porque hay gente muy comprometida. (El día de la Huamantlada) se hace una ceremonia preciosa que reza la Oración del Médico, ahí en la sala de choque; son momentos muy emotivos para todos. A la gente del hospital podemos considerarlos ya expertos y con todos los elementos a la mano. Ha evolucionado, por supuesto, la medicina, la cirugía, los medicamentos, los antibióticos, que ayudan a la coagulación, la disponibilidad de sangre, las técnicas quirúrgicas, los métodos diagnósticos como tener ahí en la misma sala de choque un ultrasonido, tener los rayos X digitales. Por eso te digo que, al menos ese día, el hospital se convierte en una de las mejores salas de choque del mundo