31 agosto, 2026
(Faro Noticias/31 de agosto 2026) Convencida de que la Comisión Permanente Nacional del PAN “quedó reducida a una formalidad sin continuidad, sin eficacia y sin resultados visibles” para convertirse “en un espacio donde la deliberación real cede ante la administración del silencio y la complicidad en beneficio de la búsqueda de cargos públicos y próximas candidaturas”, la tlaxcalteca Adriana Dávila Fernández renunció a seguir formando parte de ese órgano partidista “pero no dejo de ser panista”.
Luego de dos años “sin poder discutir temas importantes y con una institución cada vez más mermada”, en una carta extensa y severamente crítica, la exlegisladora federal presentó este lunes su dimisión a esa encomienda a Jorge Romero Herrera, presidente del Comité Ejecutivo Nacional y de la Comisión Permanente del Consejo Nacional del blanquiazul.
“En otros momentos planteé ideas y propuestas que consideraba que podían enriquecer el papel de Acción Nacional. Sin embargo, muy pronto observé que
la conformación y la dinámica del órgano, lejos de propiciar la escucha y la apertura a otras ideas, toleraban la simulación, la incongruencia y la inacción”, reprochó.
Recordó que la Comisión Permanente “ha dejado de cumplir la función deliberativa, correctiva y orientadora que nuestro partido necesita y que el momento exige; lamentablemente, el deterioro alcanza también al resto de los órganos partidistas y ha afectado enormemente la imagen pública de Acción Nacional”.
Dávila Fernández lamentó que ese órgano partidista no funcionó como una instancia viva y constante de revisión y tampoco ha servido para discutir con seriedad muchos asuntos prioritarios.
“La inoperancia interna del partido resulta todavía más grave al contrastarla con el contexto nacional. Frente a hechos de enorme trascendencia, la dirigencia ha actuado con tibieza, dispersión o franca incongruencia. Mientras el país enfrenta una crisis institucional, de inseguridad y de concentración del poder, nuestros órganos internos y, por consiguiente, la dirigencia, no han estado a la altura de la responsabilidad histórica que les corresponde”, consideró.
De manera directa, recriminó a Jorge Romero por lo que “sucede en el PAN: “una forma irresponsable de conducción política que sustituye el análisis por la prisa, la seriedad por la opacidad y la responsabilidad por la improvisación. La errática forma de conducción, presidente, se refleja también en la falta de congruencia, entre el discurso público del partido y sus decisiones políticas y legislativas”.
También le echó en cara que si bien se ha sostenido públicamente un discurso de oposición firme frente al régimen, “en los hechos hemos presenciado votaciones legislativas que lo contradicen y envían a la ciudadanía un mensaje de debilidad, fragilidad, ambigüedad o complicidad”.
Incluso, insistió Adriana Dávila, “hay percepciones públicas de complicidades con personajes de la transformación señalados por sus peligrosos vínculos con grupos criminales”.
Refirió que muchos panistas que ocupan un cargo de representación popular hoy tienen una actitud de “completa alianza con Morena. Basta ver y escuchar las posiciones de algunos legisladores y dirigentes —formales o detrás del cargo— en el Estado de México, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo, Tlaxcala y Guerrero, por mencionar solo algunos”.
En su carta, la política apizaquense advirtió: “no escribo estas líneas desde el ánimo de la confrontación estéril, sino desde la convicción de que el partido no puede seguir administrando apariencias ni simulando deliberación donde ya no la hay; menos cuando se anuncian relanzamientos una y otra vez sin que nada cambie”.
Y remató: “el PAN necesita órganos que funcionen realmente como espacios de pensamiento, definición y acción política, no como instancias donde se deja pasar lo importante hasta que ya es demasiado tarde; por ello, prefiero concentrarme en las batallas externas en las que México es la prioridad”.