sábado 20 junio 2026
REPORTAJE INCÓMODO TESTIMONIOS CONSEGUIDOS POR LA PERIODISTA LOUISE CALLAGHAN EVIDENCIAN CÓMO FUNCIONA LA TRATA EN TENANCINGO “MUY GRAVE” QUE PERIODISTA BRITÁNICA ACUSE A LA GOBERNADORA DE COMPLICIDAD CON TRATANTES: ANTONIO MARTÍNEZ IGUAL QUE PEDRO, LORENA CUÉLLAR HA NEGADO TRES VECES EL DELITO DE TRATA; HOY, QUE ES EXHIBIDA, DICE QUE NO ES CIERTO DIO GOBIERNO A EMPRESAS DE CDMX Y NL CONTRATOS PARA EQUIPAR Y DOTAR DE MOBILIARIO AL CRIAT; LA INVERSIÓN FUE DE CASI 30 MDP

REPORTAJE INCÓMODO


19 junio, 2026

(Fabián Robles/19 de junio 2026) Antes de arribar a territorio tlaxcalteca para investigar sobre la trata de mujeres con fines de explotación sexual en Tenancingo, la periodista Louise Callaghan ya había realizado trabajo de prereporteo, como mandan los cánones.

La corresponsal en Estados Unidos del diario británico The Sunday Timas no vino con una venda en los ojos. Junto con su colega y colaborador Miguel Fernández sabía a qué venían y los riesgos que correrían al adentrarse en las entrañas de ese municipio sureño, considerado como la meca de la trata en Tlaxcala.

El tema la generó interés desde el momento de enterarse del infierno que viven las víctimas de ese flagelo, muchas de las cuales ya no únicamente son llevadas contra su voluntad al vecino país del norte, sino también a Europa, e incluso hasta Dubai, con ganancias millonarias para la cadena de explotadores sexuales. La esclavitud moderna, le llaman algunos a la trata.

El libro “Los padrotes de Tlaxcala” —autoría del colega mexicano radicado en Nueva York, Juan Alberto Vázquez— fue una de las fuentes de consulta. Los datos contenidos en esas páginas, hay que decirlo, permiten conocer parte de los juicios enfrentados por decenas de proxenetas que hoy purgan condenas en cárceles estadunidenses. En su mayoría son integrantes de clanes dedicados por años a esa lucrativa actividad.

Por eso y más, la sorpresa de Louise fue mayúscula cuando supo que la gobernadora Lorena Cuéllar ha negado la existencia de la problemática generada por ese delito. No creía que una práctica —evidente, por ejemplo, a lo largo de la carretera vía corta de Chiautempan a Puebla— trate de ser ocultada por la autoridad y menos en un estado criticado desde hace décadas merced a ese flagelo.

Eligió febrero para estar en Tenancingo y hacer su investigación periodística. Aprovechó las fiestas carnestolendas para entrar al pueblo sin levantar sospechas.

Entrevistó a más de una docena de personas —desde un proxeneta en activo, hasta víctimas de trata, activistas y exfuncionarios de los distintos órdenes de gobierno— para sustentar su reportaje que vio la luz el 2 de mayo.

Las distintas versiones apuntaron a una razón para entender por qué pervive la explotación de mujeres en ese lugar: se llama corrupción.

Curtida en la talacha periodística por la cobertura de hechos relevantes en Turquía, Siria, Irak, Arabia Saudita, Ucrania, los Balcanes y varios lugares de África, Louise Callaghan sabe cómo hacer su trabajo, reconocido con el British Press Award a la Joven Periodista del Año, y con el premio Marie Colvin de periodismo británico.

No por nada, en su momento, la revista Forbes la incluyó en su lista de las 30 personas menores de 30 años más influyentes en los medios de comunicación porque “sus artículos logran humanizar situaciones a menudo eclipsadas por la política y el caos”.

Con esos antecedentes de trabajo serio y profesional, resulta de una mezquindad inaceptable la descalificación oficialista al trabajo de Callaghan solo por haberse atrevido a entrevistar a un proxeneta para su reportaje.

Pero recabar el testimonio de un personaje de esa calaña no hace al periodista partícipe de ningún delito ni lo convierte en cómplice, porque el reportero actúa como intermediario para informar a la sociedad sobre motivos, contexto o consecuencias de los hechos, no como colaborador, según el prestigioso consultorio ético de la Fundación Gabo. El tema es debatible.

Aun así, no es extraño que este gobierno recurra a la denostación, e incluso a intentos de censura cuando está ante asuntos espinosos, en su afán por dar una imagen sin mácula, impoluta.

Ya en agosto de 2023 intentó boicotear primero, y “reventar” después, la presentación del libro “Los padrotes de Tlaxcala” en la sede del Poder Legislativo. No lo logró, aunque dejó en claro que todo lo relacionado con la trata se le indigesta. Por algo será. En el pecado lleva la penitencia.